-Eskorbuto-
¡Odio a los partidos, odio a las banderas!
-La Polla Records-
Buena parte de los sicarios habían caído bajo las balas de la Bruja Voladora: detrás se distinguían tres falanges de LaTira: tiraban espuma por la boca, habían sido inoculados con rabia y traían consigna para acabar con la Brigada Mediática. Cualquier otra brigada operativa hubiera sido atacada por mecanismos inteligentes de combate y si la ocasión lo ameritaba, por cyborgs kamikazes, pero la Brigada Mediática era otra cosa, ahí tenía que haber sangre real; la gente quería espectáculo, y tanto el Frente Global de Masas como las Corporaciones Privadas, ya sea a título personal o en Holding estaban dispuestas a darlo; la mera verdad de ambos lados sucedía la misma mierda, que si al interior de las células de base imperaban las prácticas mayoriteras y porriles, que los miembros de la cúpula restringían los foros y debates, limitando paulatinamente la influencia de las “masas” cuya resistencia pretendían organizar, que si la operación mediática generaba muy buenos rendimientos, y una lista interminable de chingaderas y practicas torcidas.
Las correas electrónicas que adormecían a los rabiosos de La Tira mientras esperaba la orden de liberación: eran los guardianes del Estado de Bienestar. Franc recordó que cien o doscientos años atrás, existió una corporación llamada policía, fuerza de apoyo armada con toletes, cascos y escudos de acrílico que servía para disolver manifestaciones callejeras: digamos que, en contraste con La Tira, eran unos caballeros: quien caía bajo sus manos era brutalmente aporreado, llevado a los separos, agandallado psicológicamente y finalmente procesado bajo todas las de la ley; también eran democráticos, no discriminaban sexo condición o edad, madreaban con la misma enjundia a las viejitas, las morras, los niños y a los gandules. -¡Eme! ¡Reacciona cabrón, estamos a punto de valer madre y tu haciéndote el onanista extático, eres infeliz y funesto, ¡sabes que tu punto débil es esa hiperbólica confianza en ti mismo! Pinche narcisista de mierda. Eso dijo Cara mientras Franc M tomaba su Kalachnikov y prendía el último Romeo y Julieta que guardaba. Tuvo un mal presentimiento.
Franc dictaba instrucciones mientras abría la portezuela trasera del Maverick: -Cara, chinita maldita, lleva sanas y salvas a mis brujas al bunker de Sección Sur. La Bruja Psicodélica lleva el verdadero botin: buena parte de las reservas disponibles de gas somnífero y teranfetaminas. M bajó del auto, sus rivales bajaron las armas: deseaban ver, aunque sea unos segundos, al fenómeno de las masas. Franc odiaba esa situación: el siempre quiso pertenecer al grupo Fuerza de Tarea, la ubicua red de agentes que saboteaban los procesos y sistemas lógicos de los tecnócratas, su impacto mediático era imperceptible; su operación era quirúrgica, sin mácula… siempre se preguntó ¿qué chingaos hacia ahí? ¿Por qué putas tenía que jugar el papel de payaso? ¿De que sirvieron tantos putos años de academia? Vida miserable de quien nace condenado para servir de cortina de humo a las verdaderas operaciones de tirios y troyanos, Franc comenzaba a sentir hartazgo por esta situación. Los espontáneos estaban listos con diversos gadgets para capturar el momento: obturadores inteligentes, emancipadores de ruido visual, identificadores de percepciones anímicas, rippers holográficos e incluso viejas cámaras motionactive. La Bruja Voladora guardó su arma y bostezó, caminó tranquilamente hacia el auto mientras Franc M dejaba que los espontáneos registrarán el momento; los sicarios se retiraron, las correas que detenían la rabiosa falange soltaron y los diferentes cronistas del mainstream gritaron casi a un mismo tiempo…

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