lunes, 20 de octubre de 2008

III

No puedo verte, con alguién mas
-La Gusana Ciega-


Eme se había dormido mientras viajaba en el servicio de transporte público RTP, cuando despertó se dio cuenta que traía una erección tremenda, volteo alrededor no vio un alma, suspiró tranquilo. De repente recordó detalles de una experiencia sexual bastante bizarra:


-Besas bien rico linda.

-Estate quieto.

-Ni madres, deja te bajo los calzones y te la ensarto, ¿cómo ves?

-No, siento culpa, no quiero ser “la otra”,

-¡Ja! ¿Esa mamada qué?, la calentura es la calentura muñeca.

-No le hace.

-¿Estás mojada? A ver, déjame tentar.

-No.

-¡Vale madre!

-¿Qué quieres que te haga?

-…

-Bueno, a ver, te lo hago con la boca.

-Tienes una lengua divina encanto.

-Termina en mi boca, me excita.

-No puedo linda, pero si dejas que te la meta seguro me vengo donde tú quieras…

-No, no me la meterás, ¡así como te lo estoy haciendo o nada!

-Ta güeno, tu síguele.

-Y conste que lo hago nada mas por ti.

-¡Ah! No mames, y yo que pensé que tan buenas mamadas nomás salían del puro gusto…

-Eres un pinche patán Eme.

-Y tu eres muy linda nena.

-Ya termina cabrón.


¿Habrá soñado Eme? El nivel de la erección era un indicador contundente, no había “terminado”, además sentía un ligero dolor en los testículos. De repente recordó que no se había bañado en dos días, también recordó el estribillo de una rola, la tarareó: Eme cantaba horrible, le valió madre.


No puedo permitir

Que me engañes a mí

Como yo te engaño a ti

Por que yo no, no no

Puedo verte

Con alguien más


Una viejita subió al camión, mostró su identificación y no pagó pasaje, vio y escuchó a Eme, puso cara de espanto. Eme siguió tarareando la rola que traía grabada en la mente, se volvió a quedar dormido.

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