martes, 28 de octubre de 2008

IV

¡Escupe las banderas!
-Eskorbuto-

¡Odio a los partidos, odio a las banderas!
-La Polla Records-

Buena parte de los sicarios habían caído bajo las balas de la Bruja Voladora: detrás se distinguían tres falanges de LaTira: tiraban espuma por la boca, habían sido inoculados con rabia y traían consigna para acabar con la Brigada Mediática. Cualquier otra brigada operativa hubiera sido atacada por mecanismos inteligentes de combate y si la ocasión lo ameritaba, por cyborgs kamikazes, pero la Brigada Mediática era otra cosa, ahí tenía que haber sangre real; la gente quería espectáculo, y tanto el Frente Global de Masas como las Corporaciones Privadas, ya sea a título personal o en Holding estaban dispuestas a darlo; la mera verdad de ambos lados sucedía la misma mierda, que si al interior de las células de base imperaban las prácticas mayoriteras y porriles, que los miembros de la cúpula restringían los foros y debates, limitando paulatinamente la influencia de las “masas” cuya resistencia pretendían organizar, que si la operación mediática generaba muy buenos rendimientos, y una lista interminable de chingaderas y practicas torcidas.


Las correas electrónicas que adormecían a los rabiosos de La Tira mientras esperaba la orden de liberación: eran los guardianes del Estado de Bienestar. Franc recordó que cien o doscientos años atrás, existió una corporación llamada policía, fuerza de apoyo armada con toletes, cascos y escudos de acrílico que servía para disolver manifestaciones callejeras: digamos que, en contraste con La Tira, eran unos caballeros: quien caía bajo sus manos era brutalmente aporreado, llevado a los separos, agandallado psicológicamente y finalmente procesado bajo todas las de la ley; también eran democráticos, no discriminaban sexo condición o edad, madreaban con la misma enjundia a las viejitas, las morras, los niños y a los gandules. -¡Eme! ¡Reacciona cabrón, estamos a punto de valer madre y tu haciéndote el onanista extático, eres infeliz y funesto, ¡sabes que tu punto débil es esa hiperbólica confianza en ti mismo! Pinche narcisista de mierda. Eso dijo Cara mientras Franc M tomaba su Kalachnikov y prendía el último Romeo y Julieta que guardaba. Tuvo un mal presentimiento.


Franc dictaba instrucciones mientras abría la portezuela trasera del Maverick: -Cara, chinita maldita, lleva sanas y salvas a mis brujas al bunker de Sección Sur. La Bruja Psicodélica lleva el verdadero botin: buena parte de las reservas disponibles de gas somnífero y teranfetaminas. M bajó del auto, sus rivales bajaron las armas: deseaban ver, aunque sea unos segundos, al fenómeno de las masas. Franc odiaba esa situación: el siempre quiso pertenecer al grupo Fuerza de Tarea, la ubicua red de agentes que saboteaban los procesos y sistemas lógicos de los tecnócratas, su impacto mediático era imperceptible; su operación era quirúrgica, sin mácula… siempre se preguntó ¿qué chingaos hacia ahí? ¿Por qué putas tenía que jugar el papel de payaso? ¿De que sirvieron tantos putos años de academia? Vida miserable de quien nace condenado para servir de cortina de humo a las verdaderas operaciones de tirios y troyanos, Franc comenzaba a sentir hartazgo por esta situación. Los espontáneos estaban listos con diversos gadgets para capturar el momento: obturadores inteligentes, emancipadores de ruido visual, identificadores de percepciones anímicas, rippers holográficos e incluso viejas cámaras motionactive. La Bruja Voladora guardó su arma y bostezó, caminó tranquilamente hacia el auto mientras Franc M dejaba que los espontáneos registrarán el momento; los sicarios se retiraron, las correas que detenían la rabiosa falange soltaron y los diferentes cronistas del mainstream gritaron casi a un mismo tiempo…


lunes, 20 de octubre de 2008

III

No puedo verte, con alguién mas
-La Gusana Ciega-


Eme se había dormido mientras viajaba en el servicio de transporte público RTP, cuando despertó se dio cuenta que traía una erección tremenda, volteo alrededor no vio un alma, suspiró tranquilo. De repente recordó detalles de una experiencia sexual bastante bizarra:


-Besas bien rico linda.

-Estate quieto.

-Ni madres, deja te bajo los calzones y te la ensarto, ¿cómo ves?

-No, siento culpa, no quiero ser “la otra”,

-¡Ja! ¿Esa mamada qué?, la calentura es la calentura muñeca.

-No le hace.

-¿Estás mojada? A ver, déjame tentar.

-No.

-¡Vale madre!

-¿Qué quieres que te haga?

-…

-Bueno, a ver, te lo hago con la boca.

-Tienes una lengua divina encanto.

-Termina en mi boca, me excita.

-No puedo linda, pero si dejas que te la meta seguro me vengo donde tú quieras…

-No, no me la meterás, ¡así como te lo estoy haciendo o nada!

-Ta güeno, tu síguele.

-Y conste que lo hago nada mas por ti.

-¡Ah! No mames, y yo que pensé que tan buenas mamadas nomás salían del puro gusto…

-Eres un pinche patán Eme.

-Y tu eres muy linda nena.

-Ya termina cabrón.


¿Habrá soñado Eme? El nivel de la erección era un indicador contundente, no había “terminado”, además sentía un ligero dolor en los testículos. De repente recordó que no se había bañado en dos días, también recordó el estribillo de una rola, la tarareó: Eme cantaba horrible, le valió madre.


No puedo permitir

Que me engañes a mí

Como yo te engaño a ti

Por que yo no, no no

Puedo verte

Con alguien más


Una viejita subió al camión, mostró su identificación y no pagó pasaje, vio y escuchó a Eme, puso cara de espanto. Eme siguió tarareando la rola que traía grabada en la mente, se volvió a quedar dormido.

II

Cambio todo por el don que hace a las mujeres reir...
-Babasónicos-

Eme llegó a su casa por la noche y encendió la luz. Se dirigió a la cocina y localizó la ensalada de atún, también tomó una caguama –Eme siempre tenía caguamas, se acostumbró a ellas desde los tiempos de escasez, caguamas normales, porque nunca le ha gustado el célebre caguamón, después se acomodó en un sofá que hacía las veces de cama sin serlo, cubierto con una cobija mugrosa. Tomó el control remoto y prendió la tele, “crisis financiera mundial” gritaba el conductor del noticiero mientras Eme destapaba la caguama con una pala de madera, de esas que sirven para voltear los huevos fritos, ¿qué chingaos tenía que hacer ahí una pala de madera con grumos de cochambre?, todo un misterio. Eme se jactaba porque podía destapar una chela casi con cualquier cosa, sentía gran orgullo de sus mañas adquiridas en sus tiempos de CCH, pero sentía nausea cuando le tocaba mirar a quienes destapaban la caguama con los dientes, o peor aún, frente a los infames que lo hacían con la cuenca del ojo, “¡hijos de puta, qué poca madre!” pensaba Eme para sí.

La tele transmitía basura, Eme había agarrado gusto por los “Reality Shows”, sobre todo los que despertaban su morbo. Por aquellos días, después de media noche, el gobierno daba chance a unos brasileños que hacían el negociazo hablando de Dios y Prosperidad Empresarial, lo que mas le daba risa a Eme era el acento de los oradores tratando estúpidamente de imitarlos: “si uste tene a Satanash en su curasao, si ushté a perdidu tuda confiansa en si mishmu”, decía Eme tratando de emular el acento “brasileiro” y carcajeandose sólo como un loco. Cuando tenía cable su programa favorito era el de Sobrina, una vedette de monstruosas y operadísimas chichis con disfraz de dominatriz: el tema a discutir siempre es el sexo, pero lo mas gustaba a Eme era que Sobrina también cantaba en una banda de punk. Eme dejó la caguama a un lado y encendió un cigarrillo, “el tipo de cambio se tambalea”, gritaba LópezChóriga mientras dejaba el cigarrillo en el cenicero y volvía a tomar su caguama, le dio tres grandes sorbos. A Eme gustaba de tomar en la botella, o mejor dicho, se le hizo costumbre desde sus épocas de austeridad, cuando no tenía dinero ni para un par de tristes vasos. Eme tomo el control remoto con la mano que tenía libre y cambió de canal, trató de localizar algún programa entretenido, “puro chile”, dijo en voz alta mientras tomaba de nuevo la caguama y daba un gran trago a la caguama, “puta frustración” dijo en voz alta una vez que terminó de tomar la chela.

Eme despertó con el cuello dolorido y cayó en cuenta que seguía vestido, se había quedado dormido en el sillón. La tele estaba aún prendida, la apagó y buscó la grabadora, puso una cinta de Banda Bostik, sintió resaca, fue a la cocina y abrió el refrigerador, tomó la última caguama, regresó al sillón y buscó entre sus junturas una bolsilla de poliestireno rellena de mariguana, forjó un cigarrillo, “venga el desayuno del chamuco” dijo en voz alta mientras reía solo como un loco. Dio unas cuantas bocanadas a su churro y se sintió feliz, con muchas ganas de irse de fiesta, de repente se durmió...